sábado, 1 de enero de 2011

Canto del Distrito Capital


El perfume de una flor fantasma
Rompe el concreto.

Wiu, Wiu, Wiu, Wiu
Las sirenas del infierno.

Anda el velo de la muerte
lamiendo el cielo.

Un vómito herrumbroso
Se derrama de las chimeneas

Frío, Frío, Frío, Frío
De una frialdad que quema.

Hubo una flor amarilla
Bajo esta acera.

Hubo...

Hubo un nido de cóndores,
Un río de cristal.

Hubo...
Ya nadie lo recuerda.

Wiu, Wiu, Wiu, Wiu
Las sirenas del infierno.

Hay un camino de sangre
que brilla en el pavimento.

Ríos, Ríos, Ríos, Rios
Ríos de insectos de fierro.

En las esquinas se agolpan
las palomas y sus perros.

Peces nadan en corbata
con cara de bellos enfermos.

Hacen la marcha-rutina
de los errantes  ciegos,

son peces en el agua
de gris humo y desespero.

Cierra los ojos
Y los oídos.

Un perfume marchito sube,
Dulce amarillo de miel
Sus pétalos de señorita
Enamorada del sol.

Hubo una flor, sí,
La ciudad es su tumba.




 

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