sábado, 17 de noviembre de 2012

Manifiesto de la Tertulia de los novísimos poetas de Manizales de principios de siglo al guaro.

¡Levanten las copas, compañeros!
Es hora del explosivo brindis.
Nos abunda la juventud y la arrogancia,
Podemos multiplicar los panes y los peces,
Tornar el agua en vino como lo hizo Jesucristo para emborrachar a sus contertulios.

Por la poesía que crece como la maleza en la boca de nuestra frívola generación,
Por los buenos polvos que la noche prodiga y la luna bendice,
Por nuestros padres que han sido los únicos culpables del crimen de nuestra existencia,
Por nuestra educación que cada día nos aburre más y nos obliga a crear nuestras propias escuelas del ocio,
Por el capitalismo que, tarde o temprano, se tendrá que dar un tiro,
Por la patria destrozada y puta de la que somos hijos bastardos,
Por la pobreza ascética de nuestra vestimenta
Y la riqueza inútil de nuestras ideas,
Por la soledad y la locura que siempre están dispuestas a darnos una mamada,
Por la vida endemoniada que baila al ritmo de Richie Ray y Bobby Cruz
Y por la muerte, la muerte, la muerte que estará presente detrás de la puerta.

Quiero ver copas enhiestas y ardientes como antorchas,
Esto debe ser el éxtasis del fin,
Sintámonos la última prole de la historia porque el futuro no nos cabe en los bolsillos.
¡Fondo blanco!
Nadie de un paso atrás, ni respire,
Todos deben sacrificar su hígado al grito barbárico de ¡Guaro!

Onel López Vasco, fiel amigo mío,
Reside el confite de vampiros,
Desnuda a Baudelaire,
Abrimos sus páginas amarillentas
Y bebemos su sangre emponzoñada
Y sus poéticas vísceras de siglo XIX.

La fábrica de porros no para, 
Uno tras otro salen de las manos proletarias de expertos fumadores de marihuana
Que nos proveen de las más admirables proezas de arquitectura.

Somos puertos que expelen humo verde,
En los muelles esperan mujeres solas, maricas camuflados y suicidas sin un arma.

Remolinos de licor revuelven nuestras cabezas hasta vomitar la noche y ser libres.

Tocarán hasta la madrugada.
El rock and roll se acabará los cigarrillos.

La niña Katherin tendrá que despedirse temprano para escapar de los vicios de estos caballeros
O sino saldrá convertida en una lechuza desnuda o en la calabaza que Cenicienta robó a su madrastra.

No nos cansaremos de cansarnos, agotaremos las canciones o nos agotaremos nosotros mismos.
Queremos devorarnos todas las épocas de una sola mordida.

Lo queremos todo y sólo podemos cagar nada
Limpiarnos con un poema de toilette de un vocabulario seductor para pagarle a las putas.

En todo este bullicio que somos
Y que deben odiar los vecinos,
Juan Felipe, el músico, nos consagrará con su silencio,
de este sacará las notas más cortopunzantes para apuñalarnos el alma.

Estaremos tan borrachos que no oiremos a la policía
Tal vez ciegos, desnudos junto a los gatos,
Moribundos de delirium tremends a causa de un licor adulterado que haya cometido adulterio con nosotros,
¡Tan jóvenes! ¡Tan inocentes!

Entonces, todos callaremos,
Abriremos los oídos para escuchar el epitafio de cada uno.
El pastor Johan Henao se colgará de su corbata roja
Para levitar unos cuantos minutos del suelo,
Nos leerá algo sacado de su baúl donde guarda también sus cigarrillos extraños y baratos
Se fumará sus poemas hasta consumirse los dedos y las manos
Y luego desaparecerá sin despedirse.
El "Member" no olvidará a Rimbaud que estará rompiendo las porcelanas y las botellas,
Juan Pablo arderá en su propia libido de volcán
Y yo me arrastraré en la alfombra y jugaré a ser una sombra entre las colillas de cigarrillo,
Cantaré en francés, en mi mal francés de poeta latinoamericain
Y me desapareceré del mundo hasta por cinco mil años.

Valencia masturbará a una mujer de seis cuerdas,
La tendrá en sus piernas
Y le hará venirse lentamente ante nosotros,
Permitiéndonos ver el riachuelo melódico que saldrá de su vientre oscuro.

Iremos a más 150 km por hora hacía una mañana tan pesada como la historia,
Laura Xime, nuestra Venus pesimista, se sacará los pechos por la claraboya
Y repartirá besos a los árboles sin nombre que no mienten
Y que esperan en las avenidas.

Pero la que debe temblar Manizales,
No te podrás esconder, monja mojigata,
Te arrebataremos el hábito como sátiros,
Te violaremos los templos,
Te penetraremos las cantinas
Y oraremos en tus burdeles.
Asaltaremos a tus ciudadanos
Escondidos en la niebla cómplice,
Vagaremos por la Avenida Santader de arriba a abajo,
Una y otra vez,
Otra vez y una
Y te haremos el amor en un parque.

No nos piden modales porque no los tenemos,
Nuestra moral es una antimoral,
Nos encanta el sexo on the rocks,
Hablar mal es nuestra gramática,
El desorden nuestro orden,
Odiamos la televisión y la Iglesia
Por elegir drogas más poderosas y menos vulgares,
Ansiamos destruir para crear utopías de arena que las borrará el mar o el viento.

Renunciamos a todo apocalipsis
Y elegimos el fracaso como posibilidad,
Somos felices sabiendo que no hay metas que romper
Ni cumbres que alcanzar,
No estamos compitiendo con nadie,
No esperamos nada
Y no queremos que esperen algo de nosotros
(O que esperen lo peor para que no se sorprendan)

Nuestros amigos están todos muertos,
Vamos al cementerio a beber con ellos;
Le arrancamos las flores negras a Julio,
Sacamos de la paz de la nada a Pessoa,
Blasfemamos con Gonzalo Arango
y con el maestro González Ochoa.
Bukowsky está aún ebrio,
Hemos encontrado el cadáver de García Lorca.

Lectores empedernidos,
Empedernidos borrachos.

Oímos a Chopin
Sin denigrar de Rock o del Tango.

Ateos y vitalistas,
Rebeldes y algo vagos,
Nietos de existencialistas,
De religión nietzscheanos,
Hijos de los nadaístas,
Los panidas como antepasados.

Brindaremos por nosotros,
Brindaremos por lo alto.
Óigase en el infierno este desesperado coro
de la poesía con la que nos embriagamos:
¡Guaro, guaro, guaro!










Lejana tierra que no puedo llamar mía


Lejana tierra que no puedo llamar mía
Me dueles como si estuvieses en mi carne
Como si las bombas que te desmiembran
Desmembrarán el alma mía.

Te he visto en los noticiarios,
Te he visto en la prensa,
Y sé que nada de lo que dicen es cierto,
Qué todo es mentira
Y te disfrazan de enemiga
Cuando eres tan noble, tan inocente,
Tan valiente ante cualquier imperio.

Aunque los cobardes te acorralen
Armados, pero más de miedo,
Tanto muerto no te acobarda
Y los hebreos te temen
Porque ya a la muerte no tienes miedo.

Aquellos infames homicidas
Que matan sin compasión ni culpa
Como si el alma la tuvieran adormecida,
Matan en nombre de otros muertos
Que en otros tiempos,
Fueron acabados por aquella horrible pesadilla fascista
Que parece no haber terminado
Y que al igual que sus antepasados
Que fueron perseguidos por una estrella amarilla,
Ahora ellos persiguen a otra raza
A otro pueblo que busca su tierra prometida.

Lejana tierra a la que no puedo llamar mía,
Me dueles como mi patria, ¡Oh, asediada Palestina!

domingo, 28 de octubre de 2012

La noche en que el mundo conoció a Onel López Vasco


    Extrañamente esa noche no llovió en Manizales. La luna salió de fiesta y algunas estrellas salieron a verla. El poeta no había querido salir a leer esa noche. Se negaba a exponerse públicamente como una estatua. Supongo que no quería que lo igualaran con los grandes poetas que ha leído o que lo identificaran con un poeta oficial de esos que salen en las fotografías de los diarios tomando champagne con el obispo o con el alcalde. Yo lo animé junto con el resto del grupúsculo de poetas nóveles que estábamos ansiosos por leer lo que traíamos en el bolsillo. Había traído algo de alcohol para perder un poco el raciocinio y oímos atentos a los que pasaban a desenvainar los versos que habían fulgido con tanto esfuerzo. Yo también creía que Onel debía subir al escenario, enfrentar a su público, al lector al que imagina cuando escribe y expandir el rayo de su voz para hacer temblar la tierra y las consciencias.  Pero aún estaba muy temeroso, vaciló bastante para decidirse pasar adelante a leer algunos de los poemas que me habían obnubilado y que él había logrado con tanto ahínco. Me pidió que anotara su nombre en la lista de participantes para leer. Uno de los poetas de nuestras lecturas locales organizaba el humilde evento; el maestro Flobert Zapata quien había decidido convocar a los poetas no oficiales, subterráneos, nóveles y rebeldes a leer el último sábado de cada mes para así darle vida a la poesía popular, de todos, como el pan nuestro de cada día y reunir en ese espacio a esos seres vagabundos que merodean las ciudades en búsqueda de palabras. Las Lecturas Urgentes de Poesía fueron el escenario para que el mundo – o al menos ese reducido mundo que somos los poetas- conociera a Onel López Vasco, el novísimo poeta de Manizales.
Escribí su pseudónimo allí en el papel porque hubiese sido una descortesía poner el nombre de santo que tiene en la vida real. Al pronunciar al poeta Onel López Vasco, las personas debieron sobresaltarse, inquietarse, cuchichear en sus sillas y hasta santiguarse.
Yo pasé a leer los textos que había preparado y estaba en espera de oír el llamado a mi amigo poeta. Oímos los poemas de nuestros amigos de tertulia callejera; a Garquíloco de Córdoba y sus obscenidades jattinianas, al excéntrico poeta Johan Henao que llevaba su desechable alma en una caja de cartón, a Jeison Hurtado con su sencillez y carisma sensibilero y sincero y a muchos otros más que ya saben quienes son.
Fue el último. Algunos ya se habían ido por la hora que se acercaba: las nueve de la noche, de “una noche toda llena de murmullos, de perfumes y de música de alas.” Lo llamaron a las tablas. –Onel López Vasco, pase por favor. -, Onel se levantó del suelo donde estaba sentado, fue flemático, lento en sus movimientos. Supongo que no quería dañar nada del acontecimiento. Subió las escaleras se sentó. Hubo un silencio que lo llenó todo. Dio el postrer sorbo de aguardiente de su botella, la lanzó atrás, y empezó. Le reconoció al Maestro De Greiff su autoridad poética y recitó uno de sus poemas. Con la voz altisonante, algo agitada, nos sumergió en su rabia y fuego de rebeldía. Leyó luego sus dos poemas “Las vírgenes de las iglesias” y “El ser humano no existe”, eran unos papelitos arrugados en su bolsillo que sacó de manera tranquila. Los había pasado de su agenda al papel, con el inevitable deseo del poeta de compartir lo que ha construido. Él sabía muy bien que esa era su oportunidad, que no podía dar un paso atrás, que desde que había escrito el primer verso estaba condenado. Era rotundo el hecho de su enfermedad; era un poeta y pertenecía a sus lectores.
No le prodigo loas, ni vituperios al novísimo poeta. Él sabe que ha elegido el camino estrecho de la poesía y que en una sociedad muerta que adora dioses frívolos y olvida el pasado, el presente y el futuro, él será un marginado, un errante vagabundo sin hogar. Sólo le queda el refugio de la poesía que es nuestra humilde casa hecha verso a verso por nosotros y nuestros predecesores. Sólo espero que no se suicide tan temprano.

Presentación del poeta Onel López Vasco en las lecturas urgentes de poesía de Flobert Zapata.

domingo, 14 de octubre de 2012

No entiendo de tratados


Yo quiero el maíz de Caldas y de Antioquia,
La papa criolla en las manos sucias del campesino boyacense,
El azúcar sacado de la caña cortada por un negro alto y bembón.Yo quiero las flores de la sabana, preservadas por el frío de las madrugadas antiplanenses.
Quiero el arroz cultivado bajo el ardiente sol del Tolima, en ese Espinal glorioso donde nació el Bunde.
Quiero el banano de Urabá,
El mangostino de Mariquita,
La yuca de Cajamarca,
Y la carne roja del Meta.

Quiero ver la cebolla fresca en la plaza de mercado,que me la venda una señora con sombrero,
Que le vea en las manos la dureza de la limadura al tomar el azadón y arrancar la raíz,
Las arrugas del trabajo en la frente, la gota de sudor en la sien,
El acento vernáculo de la montaña,del antepasado cantando un bambuco a la orilla del rio.

Quiero el sabor de las cordilleras,de la costa caribe con sus tambores y sus gaitas,
Quiero el sabor negro del mapalé en mi pescado,
Quiero el calor de la ruana en mi ajiaco,
Quiero un jugo de guayaba bien verraco,
Un almuerzo bien grande 
Y una siesta hasta las cuatro.

No quiero enlatados,
Ni etiquetas,
Ni preservantes, ni refrigerados.

Ni traducir el nombre de los alimentos,
Ni los códigos de barras,
Ni los supermercados.
No quiero aspirinas Bayer
Yo quiero el caldo que mi madre me sirve cuando tengo guayabo.

Yo quiero mi mazamorra
Y mi bocadillo Veleño,
Quiero el sabor de mis pueblos en la cuchara de palo,
Quiero el sabor de la paila
Y del horno gigante de barro,
Quiero mi aguapanela con queso
Y mi arepa amarilla o blanca,
Quiero mi lechona,
Mi tamal,
Mi hervido nariñense,
Mi avena de venadillo,
Mi almojabana del Guamo.

“No me den trago extranjero que es caro y no sabe bueno”
Yo quiero chicha,
Tapetuza,
Guaro,
Biche
Y guarapo.

Hoy me quiero sentir
Deliciosamente colombiano.

Y fumarme un PielRoja
Con un tinto bien oscuro
Sin pensar en ningún tratado.

sábado, 13 de octubre de 2012

Indignación


Me advirtieron que no fuera
Pero yo seguí adelante.
Me retuvo el cordón umbilical
Y lo corté con los dientes.
Me cerraron la puerta del aula
Y salí por la ventana.
Nadie decidió llevarme
Yo seguí a pie.
Alguien me tapó la boca
Y grité en silencio
Nunca paré.
Estaba indignado,
Me pusieron los escudos enfrente
Y los atravesé porque soy una roca,
Porque ardo en una botella.
Me quitaron el oxigeno
Y guardé la respiración,
Nunca paré,
Nunca cedí
Porque estaba indignado
Y algo más fuerte me empujaba.
Así que me golpearon
Y me apuntaron con un arma,
Creyeron que era suficiente para frenar mis bríos
Supusieron que el miedo sería mi dique
Pero yo seguí,
Y la bala no detuvo mi paso
Porque me atravesó.

Sano y salvo


La calle estará cerrada
Y las patrullas estarán aparcadas en cada una de las esquinas.
Habrá un tenso sabor a hielo en las nubes.
Un presentimiento silencioso de las explosiones.
Todos sabremos que romperán el vidrio.
Luego pasará lo que todos sabemos que siempre pasa…

Hoy he regresado libre yo.    

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Dónde estás democracia?


Democracia, todo el mundo me habla de ti como de una princesa.
La gente te defiende y ha muerto por ti.
Inclusive hay algunos que te nombran para hacer la guerra
Y otros que han muerto sin saber de ti.
Democracia, tan incomprendida como un poeta
No sé si has existido alguna vez,
Pero sé que puedes ser posible,
Que vives en algún lugar,
Qué estás viva
Y por eso la gente te aclama,
Y te quieren matar.
Democracia,
¿Dónde estás?

jueves, 4 de octubre de 2012

Resaca


Cuando me enamoro comienzo a tambalearme
Me sostengo en los muros
Vomito en los postes
Y gateo por las escaleras.

Trato de recordar la hora
Y el camino a casa.
No puedo mantener conversaciones
Y a veces me quedo dormido
En mitad de una plaza.
Evito las peleas
Y a veces se me vienen unas lágrimas.

Cuando yo me enamoro
Me acuesto mareado
Y todas las mañanas me duele la cabeza,
Se me secan los labios,
Amanezco con golpes
Y enormes ojeras
Y un aliento de vino inunda mi cama.

El bochorno me aprieta,
La luz me quema el alma,
Me oculto en mi entrepierna
Y abrazo la almohada.

Hay que beber siempre
Hay que beber de todos los besos
Para curar con otro trago la resaca.

domingo, 30 de septiembre de 2012

La canción del poeta pobre

Se acabaron los billetes
Y se agotan las monedas
Menos mal que aún es gratis
El billar de las estrellas.

No habrán lujos ni relajo
Para el que escribe poemas
Sus gustos no tienen precio
Si es que quiere ser poeta

Los pesares nunca faltan
-Si es humano en esta tierra-
Este mundo no es tan malo
Y al poeta no le niega
El licor de los ocasos
en las tardes veraniegas.



Manifiesto de los novísimos poetas inmorales de principios de siglo

Escúpele a Dios en la cara, y no temas que se te devuelva. La consagración y la fe no se comparan con el placer que da la blasfemia y la herejía. El arte no se arrodilla ante nadie. La estética oficial aburre y es necesario retar al orden para que el arte nazca de un acto de valentía y no de complacencia. Esta época frívola ha corrompido el aura del arte; la gente oye a Chopin en los centros comerciales como música para ambientar las nuevas iglesias de la religión del capital. Los artistas son artistas porque salen en televisión. La gente compra cuadros abstractos para ponerlos en la pared del comedor. La santidad se ha ido con el resto de valores que corroyó a Occidente. Tan falsamente libre. Tan ingenuamente transgresora. Aquí ya no hay de donde agarrarse. Para lo único que sirven los ídolos es para injuriarlos, insultarlos, y romper sus estatuas. La gente quiere morbo, sangre, aberraciones, excesos, improperios, y se los vamos a dar hasta que se hastíen y comiencen a valorar al arte no como a una puta sino como a un deber que hay que mirar y escuchar... Porque hay que sentir, sentir el dolor para rechazarlo y luchar por algo menos indignante que este basurero que llamamos civilización. Si habrá que recordarles su pasado animal a los hombres, lo haremos para que retornen al simio y volvamos a los árboles.

Dios tiene calzoncillos y mea y caga y se masturba como nosotros, porque está hecho a imagen y semejanza del hombre. La virgen María era ninfómana y su lujuria era tan desbordante que la arrastró a la zoofilia y le hizo el amor a una paloma. 

Si no encuentras el sentido en la vida, si Dios ha muerto, entonces que reine el diablo, y ojalá sea el diablo del Carnaval de Riosucio. Porque a nosotros nos exalta la rebeldía, nos enciende el fuego de toda revolución, nos libera un insulto, nos excita una diatriba, nos hace tan humanos una perversión. Eso es lo único que perdura. Por eso perviven  los escritos clandestinos -¡Míralos como arden en la hoguera de la censura y son escondidos debajo de los colchones!

Nosotros, los artistas de la inmoralidad, nos encanta ver el rostro del pudor desfigurado, de la fe maldecida y de la ley rota. Porque los artistas somos destructores, y sobre las ruinas construimos la nueva casa del mundo. El arte nace peleando desde el vientre, el arte es una gran revolución y los artistas su chusma iracunda que se toma el palacio.



Jean Paul enamorado


  El amor existe. Claro que sí. Es un problema tanto íntimo como de interés público. El amor ha llevado a que se desaten guerras, provocado miles de asesinatos y suicidios. En los registros de la literatura, la música y la pintura, el amor aparece siempre como un sentimiento bello y sublime, que conlleva a la tragedia y a la muerte en muchos casos.  Si algún poeta quiere lectores, escriba sobre el amor, el más universal, y moverá más masas que cualquier religión o partido político. Todo el mundo quiere amor, hasta el más misántropo ama su misantropía o otro misántropo como él. No se puede evitar, a menos que se extirpen las glándulas que produzcan las hormonas que generan el amor. Un hombre frío sin la dopamina debe sentirse miserable y hasta debe estar triste de no sentir el amor y la falta de amor también lo mataría, en todo caso el amor lleva al desastre. Pero no hablemos de sus incontables amarguras, ya lo sabemos, ya las hemos llorado, sino el por qué lloramos al amor, el por qué nos causa tanta tristeza, melancolía, ira y nostalgia, todas estas son expresiones no del amor en sí, sino indirectas, el amor como dice Gonzalo Arango, el Profeta, consta de dos partes correlativas, ausencia y posesión, de un equilibrio siempre trágico... El amor es aquella felicidad que bulle en el estomago como lo que llamamos comúnmente mariposas, lo que es en sí una intoxicación, el hombre está intoxicado cuando se enamora. Es algo similar a cuando bebemos, sentimos la euforia, el júbilo, la belleza del amor, queremos estar vivos, sentimos la vitalidad, el corazón latir, el pensamiento hace cortocircuito, el amor es bello porque nos hace olvidarnos de nosotros mismos, es un alienante, es un fármaco poderoso. Tememos tanto a la soledad porque nos duele estar en sí mismos y siempre tenemos que huir de nosotros, de la voz interior, de la sombra y creamos la fantasía, que sale de nosotros pero que es una ficción de nosotros, ajena. La economía, la religión, la política, la cultura, las artes todo es un intento infructuoso de huir de nosotros mismos, intentos infructuosos que no superan en lo mínimo el poder del amor, que hace tambalear cualquier imperio, el amor, ese Eros barbárico que llega con sus huestes a caballo a decapitar estatuas, a quemar viviendas, a violar a las vírgenes. Nadie lo puede parar, es una cuestión de la naturaleza, como una erupción volcánica o un arrasador tsunami; la razón es un castillo de arena ante los vientos del amor, aunque se intente, no se puede evitar sentirlo, es una enfermedad, es una sensación y las sensaciones no se pueden negar. El amor se siembra en las venas y comienza a echar raíces en el pensamiento, lo domina, lo instiga a sugestionarse, por culpa también del miedo a la soledad y del sentimiento de ego que busca trascender al Yo. Se cuela y arma todo un armatoste de fantasías,ficciones, elaborando el pedestal para encaramarse y dominar desde allí al cuerpo y al alma.
La sensación bella del amor hace que a la vez sea la sensación de tristeza y dolor que causa su ausencia o su imposibilidad. Es un arma de doble filo, es una astucia de Afrodita que pone el dulce y esconde el veneno en el interior. Cómo ya lo he dicho, el amor es una droga, la droga que domina todo el cuerpo, tanto el falo como el espíritu que queda en el falo. Lo envicia con su placer, el placer más exagerado que se pueda sentir, mil inyecciones de H no lo pueden igualar, tal vez la muerte en su último instante de agonía se parezca al amor, pero no lo sé... Sólo se que es más poderoso que Dios mismo. Dios es Amor. Dios es un buen polvo. Yo he sentido a Dios saliendo de mi uretra, expulsado como lava hirviendo.

Pero una de las expresiones del amor que más me sorprenden son aquellas en que se ama tanto a otra persona que es preferible no estar con la persona amada para que ésta sea feliz, es un amor que rompe los límites del amor, es un amor tan grande que se resigna a acabarse, o tal vez a sufrir por el resto de la vida. Eso si es cosa de santos, uno debe terminar como un asceta, en la soledad, con una sonrisa y una lágrima en la mejilla. Amar entonces de verdad, trasciende el hecho del acto sexual de unión, el amor trasciende el ego y el mismo miedo a la soledad, el amor conoce que es la felicidad y no la quiere para él, quiere ver esa felicidad en el otro, quiere generar esa felicidad, quiere parir sonrisas. El verdadero amor, o al menos este tipo de amor, creo, el más sublime, es capaz de soltar la mano de la amada para que viva feliz, ya sea con otro o en la soledad necesaria. El amor si es muy extraño. Yo no lo entiendo y no quiero entenderlo. Me voy a emborrachar de él cuantas veces quiera, pero también me guardaré las dosis. Todo lo que queremos es un beso, un buen beso, un beso en donde se dejen las esperanzas. 

El amor nos abruma como la majestuosidad de un ocaso, nos echa para atrás y nos hace sentir lo que somos,diminutos e ínfimos pero lo suficientemente afortunados de sentirlo.

La caída de Venus


     La belleza clásica ha caído de su pedestal. Ha rodado cuesta abajo, por la falda del Olimpo. Se ha quebrado las costillas, se ha roto las dos piernas, se le han caído los dientes, la nariz se le ha torcido y ahora yace convaleciente en el suelo: magullada, desaliñada, sucia, herida, ensangrentada, horrible,  fea… Pero a mí me sigue  pareciendo bella. Su hermosura aún me cautiva como a un adolescente. Me encanta así, rota, quebrada, miserable, derrotada. Esa belleza que ya no es una vanidosa señorita que se contonea para que la vean, esa belleza que se sentaba en las piernas del poder para besar los labios grotescos del viejo tirano. No, esa belleza dejó sus vestidos de seda para revolcarse en el lodo de la inmundicia, para mancharse de la grasa de las fábricas, untarse de la sangre de las guerras y gemir en la  posesión de la carne sin escrúpulos. Ella me hace el amor con sus llagas encendidas. Me regala los orgasmos que evocan los ocasos. Me habla al oído, me grita cuando no la escucho. Me golpea, me apuñala, me confunde. Siempre se me muestra tan diferente pero nunca deja de  encenderme hogueras de vida, me recuerda a la muerte, pasa como un cometa pero se queda en mí como el fantasma de la infancia.
Hay muchas bellezas, con muchas máscaras, vestidos, tonos de piel y timbres de voz, pero todas convergen en mí, abrevan en mí cuerpo y beben de mi mente. Celebran una orgía en mi carne e invocan el espíritu. Quien la ve queda maldito y no querrá ver más ojos que sus ojos, ojos de gata en la oscuridad.

Utopía


Si ser intelectual es ser un ídolo sobre un pedestal de papel, no quiero ser intelectual. 

Si ser poeta es ser un pájaro ornamental que nadie entiende, entonces no soy poeta.

Si ser político es ser un empresario de esperanzas, entonces no soy para nada un político.

Si ser patriota es creer que solo en esta tierra se pueden dar las mejores frutas y no en otras latitudes, entonces no tengo patria.

Si ser padre es querer preservar mi memoria y mi sangre en otra existencia, entonces nunca tendré hijos.

Si ser religioso es tener una fuga para no darme cuenta de lo que pasa con el mundo, entonces abandonaré todo templo.

Si amar es poner grilletes en el corazón de otros, nunca me enamoraré.

Si ser un ser humano implica tener un hambre feroz para devorármelo todo y no compartirlo con nadie, entonces no soy un hombre.

Estoy comenzando a ser una utopía.