sábado, 17 de noviembre de 2012

Lejana tierra que no puedo llamar mía


Lejana tierra que no puedo llamar mía
Me dueles como si estuvieses en mi carne
Como si las bombas que te desmiembran
Desmembrarán el alma mía.

Te he visto en los noticiarios,
Te he visto en la prensa,
Y sé que nada de lo que dicen es cierto,
Qué todo es mentira
Y te disfrazan de enemiga
Cuando eres tan noble, tan inocente,
Tan valiente ante cualquier imperio.

Aunque los cobardes te acorralen
Armados, pero más de miedo,
Tanto muerto no te acobarda
Y los hebreos te temen
Porque ya a la muerte no tienes miedo.

Aquellos infames homicidas
Que matan sin compasión ni culpa
Como si el alma la tuvieran adormecida,
Matan en nombre de otros muertos
Que en otros tiempos,
Fueron acabados por aquella horrible pesadilla fascista
Que parece no haber terminado
Y que al igual que sus antepasados
Que fueron perseguidos por una estrella amarilla,
Ahora ellos persiguen a otra raza
A otro pueblo que busca su tierra prometida.

Lejana tierra a la que no puedo llamar mía,
Me dueles como mi patria, ¡Oh, asediada Palestina!

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