lunes, 25 de febrero de 2013

Café Protesta

Yo fertilicé la montaña con el grano rojo que forjó a la patria
Sobre el mismo grano edifiqué mi casa
Y en ella resguardé a mi familia del filo de los machetes.

Sobre el grano se construyó el villorrio, la vereda, la ciudad.
Germinaron de la tierra las epopeyas
De Salamina, Aranzazu, Neira y Chinchiná,
Manizales coronó el fruto con una hiperbólica catedral
Y después vino Herveo, Marsella, Montenegro y Calarcá.

Los caminos los decidió la mula
Sobre el lomo la ofrenda del cafetal.

Yo hice llorar al grano el amargo llanto del café
Y con pasillos y bambucos la turbia amargura endulcé.

Yo con estas manos amasó la tierra en donde nace,
Lo protejo del sol, el frío y la enfermedad.
Me baño en rocío de la mañana
Para recoger el beso rojo de la mata
Dejo que el sol toste su piel blanca
Y que su perfume despierte como doncella encantada.

Yo le doy el tinto al trabajador que madruga
Y al que trasnocha mirando la luna,
Al que invita a un amigo, comienza una charla,
Fuma un cigarrillo,
Bien oscuro y de azúcar nada.

Yo, el caficultor, el campesino de raza
También como, también duermo,
Y también enarbolo causas:
¡Proteger a mi familia es mi política agraria!