lunes, 5 de diciembre de 2016

Ni una menos en la manada

Esto no es un homenaje ni tampoco es una oda.
Es una declaración, es un manifiesto. 



Ella no quería lavar platos, ni sacrificar su vida siendo servicial como el manual de urbanidad decía.
Ella tampoco quería que le arrancaran la ropa cuando compró con su salario el bonito vestido que se regaló a sí misma.
Ésa tampoco quiso que le destruyeran el rostro solo por negarse a dar un beso.
Ni aquella otra quería que le rompieran la carne solo por atreverse a llegar a casa sola.
Ni tampoco aquella quiso que apuñalaran su sexo con falos de acero solo porque vendía placer para poder comer.
Y tampoco aquella, a la que acabaron a golpes por tener un pene femenino.
Ninguna de ellas quería lo que les pasó. Ninguna tenía un letrero que decía "viólame"  o "mátame" en letras de neón o tejido en lentejuelas.
Ninguna merecía que “el man más macho” desatara contra ellas las armas de su debilidad reprimida.
Ninguna de esas mujeres merecía que las hordas criminales se ensañaran con sus cuerpos que emanan vida,
Solo porque sus instintos fueron irrefrenables, por arrebatos pasionales, por embriaguez o locura.
A ninguna de ellas las mataron sin responsabilidad o culpa,
A ellas las mataron porque se atrevieron a decidir por sí mismas,
Porque no pidieron permiso, porque no querían.
Las violaron porque les incomodaba la rebeldía de unos cuerpos libres,
Las mataron para dar ejemplo a otras de no salir de sus casas donde no viven sino que pagan penas,
Las violaron porque la canción así lo decía,
Las violentaron por ser mujeres, por ser harpías, por ser sirenas, por ser putas, por ser sabias,
Porque las trataron como a princesitas para luego morir no a manos de una bruja sino del príncipe azul al que esperaban.
Porque no nacieron hombres para heredar el poder del padre,
Porque las querían como a una cosa, como a un adorno, como a una esclava.
Porque no creían que fueran personas ni que tuvieran alma,
Porque creían que eran demasiado emocionales o histéricas,
Porque eran insoportables para los que las odiaban con la menstruación o con la menopausia.
Porque preferían que murieran en un hospital clandestino a salvarla de la muerte en un lugar seguro, solo para traer a la vida a otro obrero sin futuro.

Pero Rosa Elvira no es solo una cifra,
Ella bailaba, ella reía, ella cantaba.
Ni Dora Lilia una más en la lista,
Ella también creyó en cuentos de hadas
Ni Yuliana es solo una pequeña niña,
Ella eran todas las mujeres que pueden morir mañana.

Todas ellas eran mujeres hechas para la vida,
Con sueños, con amores, con noches y días,
Todas ellas no eran solo madres, también eran amigas.
Todas ellas murieron, no por sus ideales,
Murieron por ser mujeres a manos de un machista.

Y esto no es un invento,
Ni en la calle ni en la casa ellas encuentran salida,
Un macho las acecha detrás de cualquier esquina.

¿Cuándo se declaró esta guerra?

Desde que un hombre dijo que las mujeres salieron de su costilla.

Por eso gritamos locas de ira,
Locas de rabia, locas de melancolía,
Que no queremos ni una menos,
Que nos queremos vivas,
Que nos queremos juntas,
Que nos queremos unidas,
Ni una menos para servir a reyes absolutistas,
Ni una menos para llenar tumbas,
Ni una menos para calmar la lujuria de un amante que asesina.

Nos queremos vivas,
Nos queremos juntas,
Nos queremos unidas.
¡Ni una menos!
¡Ni una menos!
Gritamos locas de rebeldía,
Ni una menos en la manada,

Es nuestra consigna.


Polikarpa Salmón






Himno de las mujeres

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