miércoles, 22 de diciembre de 2010

El discurso de Moloch a los poetas terroristas

-El poeta subverso-

El caos crea el nuevo orden.
En la destrucción también hay creación.
A veces necesitamos de la devastación
Para alimentar nuestra sed siniestra
De desestabilización.

Odio la cama conforme,
El sofá del quietismo
Y la cotidianidad repitiendo ropa.
En mi alma se baten cañones
Y
Se
Sa cu den
Cielos.

-¡Inmisericorde!
Gritarán:
-¡Subverso!

*
Quiero vestir edificios con el velo danzante del fuego
Y marchar sobre las ruinas
Como centáurico Atila,
Gritando blasfemias al viento
Como esparciendo semillas
Como narrando cuentos.

Quiero lanzar mis ardientes botellas
Llenas de estrellas
Que exploten en mil colores
Sobre el gris pavimento.

Invadan y tómense las casas blancas
De los moralistas malcarados
Con telarañas en el pelo.
Sáquenlos de la corbata,
Arrástrenlos de sus lechos
Y júntenlos aquellos maderos
Con los que alimentamos nuestros sacrificios
A la diosa poesía
Que es amante
Y sacerdotisa.

No nos culpen, mundo,
Ni nos hablen de derechos universales.
Somos los salvajes. Somos los dementes.
Somos los drogadictos. Somos los tercermundistas.
Somos los criminales. Somos los terroristas.
Somos el hampa infernal con sus caballos negros
Seguido de una legión sibarita
Que lleva largos banderines rojos que desangran el cielo.
Rojo sangre,
Rojo bocas libertinas.

-¡Vamos allá!, aviso.
- ¡Al Palacio!
Sin ánimo de ningún poder
Entierren sus oxidadas picas entre los bloques profilácticos de los mármoles
Que sirven de base a los templos sacros de los mandatos.
El solio de los gobiernos
Será el trono de nuestra anarquía.
*
A nosotros que tenemos poco
Y no somos nada;
Os ofrezco el vino que queme las gargantas.
Nosotros que estamos vivos
Y nos consumimos la esperanza.
Nacemos de la Nada cerrada,
Madre del nadie anónimo;
Y sólo nos queda como deber con nuestra misantropía
Ser poetas agricultores de suicidas.

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